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10 puntos que debería conocer un dentista antes de comprar un esterilizador
Con el riesgo de infección cruzada, la creciente necesidad de proteger legalmente las prácticas dentales y las normas más estrictas, comprar un esterilizador puede ser un campo de minas.
Información que debería recabar un dentista antes de invertir en un nuevo esterilizador; aquí una breve guía.
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EN13060 es LA norma de referencia para esterilizadores de vapor pequeños.
La responsabilidad de asegurar que el ciclo seleccionado sea el adecuado para que la carga quede esterilizada recae sobre el propietario de la consulta (y no necesariamente sobre el usuario final). Los errores de selección de ciclos aumentan el riesgo de infecciones debido a la falta de esterilización de los productos.
Sólo los ciclos de tipo B ofrecen esterilizaciones seguras de todos los tipos de cargas.
Los ciclos de tipo S están diseñados para una selección limitada de cargas que debe especificar el fabricante. Los ciclos de tipo N sólo pueden procesar productos sólidos sin envoltura.
La utilización de un esterilizador que ofrece exclusivamente ciclos de tipo B, libera al usuario de responsabilidades porque el ciclo seleccionado siempre será el adecuado para el tipo de carga. Esto proporciona una excelente cobertura legal para una consulta.
Antes de comprar lo que está anunciado como esterilizador de tipo B, asegúrese de que todos los ciclos son de tipo B. Algunos destacan cortos ciclos “flash” que no incluyen secado y no pueden esterilizar cargas más difíciles.
Las esterilizaciones de tipo B seguras llevan su tiempo, pero las buenas marcas con tecnología de última generación ofrecen ciclos B entre 20 y 40 minutos.
Según la norma EN13060, antes de comercializarlo, cada esterilizador de superar una prueba intensa denominada ‘prueba de fábrica’. El usuario final deberá recibir una copia de esto.
El usuario final también deberá recibir las declaraciones de conformidad PED (Directiva para Equipos a Presión) y MDD (Directiva de Dispositivos Médicos).
Tenga en cuenta los gastos corrientes (p. ej. consumo de electricidad, agua y consumibles). Es posible que un producto más barato a la larga salga más caro.
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