El toque solo refleja una parte de la historia, el ISQ revela la imagen completa
Al evaluar la estabilidad de los implantes, dos métricas dominan el debate: el torque de inserción y el Cociente de Estabilidad del Implante (ISQ).
Este artículo se basa en una selección de estudios científicos sobre el torque de inserción y el ISQ para aclarar qué representa cada medición y en qué se diferencian en cuanto a su relevancia clínica. El torque proporciona un único valor mecánico en el momento de la colocación, que refleja la fricción rotacional experimentada durante la inserción del implante. Si bien esta medición es útil y se documenta de forma rutinaria, se obtiene una sola vez y no puede repetirse durante la fase de cicatrización, lo que limita su capacidad para monitorizar el progreso biológico.
El ISQ, por su parte, proporciona una medición objetiva y repetible de la estabilidad lateral, lo que permite a los clínicos seguir la evolución de la estabilidad del implante a lo largo del periodo de cicatrización. Dado que el torque y el ISQ evalúan aspectos fundamentalmente distintos de la estabilidad del implante, comprender cómo se complementan ayuda a tomar decisiones con mayor confianza, especialmente a la hora de determinar el momento adecuado para la carga.
Torque e ISQ: dos perspectivas
El torque refleja la fricción rotacional que se produce durante la inserción del implante, influida por factores como la densidad ósea, el diseño del implante y la preparación de la osteotomía. Se registra como un único valor mecánico en el momento de la colocación; incluso cuando los motores modernos muestran una curva de torque, la medición sigue siendo intraoperatoria y no repetible, sin aportar información sobre el proceso de cicatrización a lo largo del tiempo.
El ISQ, en cambio, mide la estabilidad lateral en la interfaz hueso-implante mediante el análisis de la frecuencia de resonancia (RFA). A diferencia del torque, los Ivalores de ISQ son repetibles y dinámicos. Se correlacionan con la resistencia a la micromovilidad y con el progreso de la osteointegración del implante durante la cicatrización. El seguimiento de estos cambios a lo largo del tiempo proporciona una base fiable para determinar cuándo un implante presenta una estabilidad suficiente para ser cargado de manera segura.
Lo que muestra la investigación
- La estabilidad primaria sienta las bases, pero no lo es todo
En varios estudios en animales se ha demostrado que los implantes sin estabilidad primaria no logran osteointegrarse, mientras que los implantes estables alcanzaron hasta un 81 % de contacto hueso-implante tras nueve meses [1]. Sin embargo, los datos clínicos de más de 2.600 implantes revelan una imagen más matizada: incluso los implantes móviles (bajo torque) se integraron con éxito en el 93,8 % de los casos, en comparación con el 97,5 % de los implantes inmóviles. Esto indica que el torque es un parámetro útil, pero no constituye el predictor definitivo [2]. - El ISQ monitoriza la cicatrización cuando el torque no puede hacerlo
Las investigaciones demuestran que el ISQ proporciona información más allá de lo que el torque por sí solo puede ofrecer: refleja la dinámica de la cicatrización e incluso el diseño del implante. En un modelo canino, los implantes cónicos presentaron valores de ISQ significativamente más altos en el momento de la colocación que los implantes cilíndricos, a pesar de mostrar un torque similar, lo que pone de manifiesto que el ISQ responde tanto a factores de diseño como biológicos [3]. Otro estudio clínico identificó diferencias marcadas en el torque (33,3 ± 13,4 Ncm frente a 17,1 ± 11,2 Ncm) entre implantes colocados en crestas preservadas frente a hueso nativo; sin embargo, los valores de ISQ tras 10 semanas fueron prácticamente idénticos (80,7 frente a 76,4) [4]. - Ni el torque ni el ISQ, por sí solos, predicen la supervivencia
Una revisión sistemática de 37 estudios mostró que, aunque la estabilidad primaria y la secundaria están relacionadas, ni el torque de inserción ni el ISQ por sí solos predicen la supervivencia del implante. Cabe destacar que un torque muy elevado se ha asociado a un mayor riesgo de pérdida ósea marginal [5]. En conjunto, torque e ISQ ofrecen información complementaria, mecánica y biológica, y utilizarlos conjuntamente mejora la predictibilidad y reduce las complicaciones.
Interpretación clínica
Los hallazgos de los estudios revisados apuntan a una conclusión clara: la estabilidad mecánica y la biológica constituyen dos caras de la misma moneda. El torque ofrece una instantánea mecánica en el momento de la colocación, mientras que el ISQ proporciona un método repetible para monitorizar la integración biológica durante la cicatrización, lo cual resulta fundamental para determinar el momento adecuado de la carga. Para los clínicos, esto significa que el ISQ aporta información práctica para definir el momento de la carga, convirtiendo la evaluación de la estabilidad en un proceso continuo en lugar de una comprobación puntual.
Principales conclusiones de los estudios revisados
- La estabilidad primaria es importante para la predictibilidad; sin embargo, los implantes con bajo torque pueden igualmente osteointegrarse.
- El ISQ refleja la estabilidad en una dimensión distinta al valor de torque y puede variar durante la cicatrización incluso cuando los valores de torque son comparables en el momento de la colocación del implante.
- Ninguna de las dos métricas por sí sola predice la supervivencia del implante; el ISQ proporciona datos de estabilidad repetibles para respaldar la toma de decisiones, mientras que el torque ofrece una instantánea mecánica inicial.
- La estabilidad del implante no depende únicamente de las condiciones iniciales, sino que evoluciona a lo largo del periodo de cicatrización.
Lecturas adicionales
- Lioubavina-Hack, N., N. P. Lang and T. Karring (2006). “Significance of primary stability for osseointegration of dental implants.” Clin Oral Implants Res 17(3): 244-250.
- Orenstein, I. H., D. P. Tarnow, H. F. Morris and S. Ochi (1998). “Factors affecting implant mobility at placement and integration of mobile implants at uncovering.” J Periodontol 69(12): 1404-1412.
- Ellis, R., S. Chen, H. Davies, W. Fitzgerald, J. Xu and I. Darby (2020). “Primary stability and healing outcomes of apically tapered and straight implants placed into fresh extraction sockets. A pre-clinical in vivo study.” Clin Oral Implants Res 31(8): 705-714.
- Ko, Y. C., K. T. Koo, L. Li, D. Lee, Y. M. Lee, Y. J. Seol, T. H. Kim and J. Lee (2025). “Clinical evaluation of implants placed within or beyond the boundaries of the alveolar ridge preservation: a retrospective case series with 10 weeks of observations in 28 patients.” J Periodontal Implant Sci 55(1): 50-61.
- Monje, A., A. Ravida, H. L. Wang, J. A. Helms and J. B. Brunski (2019). “Relationship Between Primary/Mechanical and Secondary/Biological Implant Stability.” Int J Oral Maxillofac Implants 34: s7-s23.
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